El Señor es mi pastor...


El Señor es mi pastor, nada me faltará. En lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce. El restaura mi alma; me guía por senderos de  justicia por amor de su nombre. Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tú vara y tu cayado me infunden aliento. Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; mi copa está rebosando...

Esta oración que se hace el día de tu entierro, me hace pensar en todos esos muertos de la humanidad que les faltó de todo, que murieron de hambre, que no descansaron en su vida porque las aguas turbulentas por las que transitaron, les hizo no tener un minuto de paz hasta el día de su muerte...

Muchos hemos vivido en ese valle de la sombra de la muerte con el miedo metido hasta las células del cuerpo, aunque pasáramos la vida rezando, nos quedamos sin aliento. ¿La mesa? no hay nada más que mirar los millones de personas que cada día mueren sin tener algo que llevarse a la boca...

Yo aunque estos entierros los viva en películas, me producen tanta tristezas esas oraciones, que inevitablemente lloro de dolor e impotencia. Dolor por esa persona si en algún momento o toda su vida transcurrió entre tamaña falsedad...Aunque a veces, creo que me hace llorar la necesidad de que todo eso que se dice, se convirtiera en una realidad tangible...impotencia por saber como me engañaron desde niño en un asunto tan vital como seria vivir sin miedo por no tener su vara y su cayado.

La oración del comienzo se hace en la mayoría de los entierros, para mi es muy chocante que la hagan personas que como los carteles de la droga que se dedican a asesinar cada día. Es tremendo lo de esas capillas con santos que son narcotraficante donde van a rezar y los tratan como a santos. Cuando los entierran también dicen, El señor es mi pastor...

Todos hemos visto una foto de Internet donde se ve a un niño agachado en los huesos y unos buitres esperando su muerte, el solo tubo la mala suerte de no caminar por verdes valles, ni nadie le preparó la mesa, solo vivió cuatro años sin pastor que le hiciera tener lo necesario para vivir. Ese seria mi santo si yo creyera en ellos. Pero ese niño sirvió de pacto a los buitres y no necesitó en ningún momento de que el señor fuera su pastor...

Ángel Reyes Burgos

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